Características del organismo humano vivo


El objetivo de este artículo es definir los importantes procesos vitales del cuerpo humano. También se dará la definición de homeostasis y se dará la explicación de su relación con el líquido intersticial.

Procesos vitales básicos.



Existen ciertos procesos que sirven para diferenciar cuerpos vivos de los inanimados. A continuación se describen los seis procesos vitales más importantes del cuerpo humano:

1. Metabolismo: es la suma de todos los procesos químicos que se producen en el cuerpo. Una fase de este proceso es el catabolismo, la ruptura de moléculas complejas en componentes más simples. La otra fase del metabolismo es el anabolismo, la construcción de sustancias químicas complejas a partir de elementos más pequeños o simples.

Por ejemplo, durante la digestión se catabolizan (degradan) las proteínas que consumimos a aminoácidos. Éstos se utilizan a su vez para construir en un proceso anabólico nuevas proteínas que formarán estructuras corporales tales como los músculos y los huesos.



2. Respuesta: es la capacidad del cuerpo de detectar cambios y responder ante ellos. Por ejemplo, la disminución de la temperatura corporal representa un cambio en el medio interno, y el girar la cabeza ante el sonido de los frenos de un auto es una respuesta ante un cambio en el medio externo. Las distintas células del cuerpo responden de manera característica ante los cambios en el medio ambiente.

Las células nerviosas responden generando señales eléctricas, conocidas como impulsos nerviosos (potenciales de acción). Las células musculares responden contrayéndose, lo que genera una fuerza que permite mover las partes del cuerpo.

3. Movimiento: incluye los movimientos de todo el cuerpo, de órganos en particular, de células individuales y hasta de los pequeños orgánulos dentro de ellas. Por ejemplo, la acción coordinada de los músculos de las piernas permite desplazar el cuerpo de una lado a otro al caminar o correr. Al ingerir un alimento que contiene grasas, la vesícula se contrae y libera bilis en el tubo digestivo para colaborar con la digestión de las grasas.

Cuando un tejido del cuerpo se daña o se infecta, ciertos glóbulos blancos (leucocitos) se trasladan desde la sangre al tejido infectado o dañado para ayudar a limpiar y reparar el área afectada. Dentro de cada célula, varios orgánulos se mueven de una posición a otra para cumplir sus funciones.

4. Crecimiento: es el aumento en el tamaño corporal como resultado de un aumento en el tamaño de las células, el número de células o ambos. Además, un tejido puede aumentar de tamaño debido al incremento del material intercelular. En el hueso en crecimiento, por ejemplo, los depósitos de minerales se acumulan entre las células óseas, haciendo crecer al hueso en ancho y en largo.

5. Diferenciación: es el proceso por el cual células no especializadas se transforman en especializadas. Cada tipo celular posee una estructura y función específica distinta de la de su célula precursora. Por ejemplo, células como los glóbulos rojos (eritrocitos) y distintos tipos de glóbulos blancos se diferencian de las mismas células precursoras (ancestros) no especializadas de la médula ósea.

A estas células precursoras que se dividen y dan origen a células que luego se diferencian se les conoce como células madre. También, a través de la diferenciación, un óvulo fecundado se transforma en forma sucesiva en un embrión, un feto, un bebé, un niño y por último un adulto.

6. reproducción: se refiere tanto a la formación de nuevas células para crecimiento, reparación o reemplazo, como a la producción de un nuevo individuo. En los seres humanos la primera forma de reproducción ocurre durante toda la vida en forma continua, lo cual se mantiene de una generación a otra a través de la segunda forma, la fertilización de un óvulo por un espermatozoide.

Cuando los procesos vitales no se desarrollan en la forma adecuada, el resultado es la muerte de células y tejidos, lo cual puede llevar a la muerte del organismo. La muerte del cuerpo humano se manifiesta por ausencia de latidos cardíacos, de respiración espontánea y de actividad cerebral.

Homeostasis





La homeostasis es la condición de equilibrio (balance) en el medio interno gracias a la continua interrelación de los múltiples procesos de regulación corporal. La homeostasis es un proceso dinámico. El estado de equilibrio del cuerpo puede modificarse dentro de estrechos márgenes compatibles con la vida, con e fin de adaptarse a los cambios del medio que lo rodea. Por ejemplo, la glucemia se encuentra normalmente entre los 70 y 110 mg por cada mL de sangre. Todas las estructuras del organismo, desde el nivel celular hasta el de órganos, contribuyen de alguna manera para mantener el medio interno dentro de sus límites normales.

Líquidos corporales





Un aspecto muy importante de la homeostasis es el mantenimiento del volumen y de la composición de los líquidos corporales, soluciones diluidas que contienen solutos disueltos y se encuentran tanto dentro de las células como a su alrededor. El líquido dentro de las células se denomina líquido intracelular. El líquido fuera de las células corporales es el líquido extracelular. El líquido extracelular que se encuentra en los estrechos espacios entre las células de los tejidos se conoce como líquido intersticial.

Hay variaciones del líquido extracelular de acuerdo a las distintas partes del cuerpo en que se encuentre: el líquido extracelular de los vasos sanguíneos se denomina plasma, dentro de los vasos linfáticos se conoce como linfa, dentro y rodeando el encéfalo y la médula espinal es el líquido cefalorraquídeo, en las articulaciones es el líquido sinovial y, por último, dentro de los ojos es el humor acuoso o el cuerpo vítreo.

El funcionamiento adecuado de las células del cuerpo depende de la regulación precisa de la composición del líquido que las rodea. Dado que el líquido intersticial rodea todas las células del cuerpo, se le suele denominar medio interno. La composición del líquido intersticial se modifica a medida que la sustancias se mueven dentro y fuera del plasma sanguíneo.

Este intercambio de sustancias se produce a través de las delgadas paredes de los capilares sanguíneos, que son los vasos más pequeños del cuerpo. El movimiento en ambas direcciones a través de las paredes de los capilares lleva los materiales necesario, como glucosa, oxígeno, iones y otros, para las células de los tejidos. También sirve para retirar desechos, como el dióxido de carbono, del líquido intersticial.

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