Tipos de sangre


Principalmente a causa de las consecuencias de nefastas guerras, los científicos de todas las épocas se interesaron en llevar a cabo transfusiones de sanguíneas a los heridos que habían perdido una considerable cantidad de sangre. El razonamiento era lógico: si el paciente pierde sangre, ¿por qué no introducirle una determinada cantidad de sangre de otra persona? Se observó entonces que en algunos casos la transfusión resultaba exitosa, mientras que en otros, por el contrario, aceleraba el fallecimiento de la persona. ¿Qué es lo que realmente sucede? El problema radica en unos "marcadores", o señales que se encuentran en las membranas de los eritrocitos y que lo hacen diferentes entre sí. Los marcadores en cuestión se denominan aglutinógenos y antígenos.

Pese a que existen numerosos antígenos en la membrana de los eritrocitos, es necesario resaltar dos tipos de ellos, por cuanto son los que provocan en la sangre de la persona receptora, las reacciones de rechazo inmediato a la transfusión sanguínea. nos referimos a los antígenos A y B.

Algunas personas no presentan en sus eritrocitos alguno de los dos antígenos. Su sangre es catalogada como tipo 0 (tipo cero). Por el contrario, hay personas cuyos eritrocitos presentan o bien el antígeno A (sangre tipo A), o bien el antígeno B (sangre tipo B), o bien poseen ambos tipos de antígenos (sangre tipo AB).



La otra contraparte que hay que tener en cuenta, en el caso de una transfusión sanguínea, es el plasma del receptor, por cuanto en él se encuentran los "soldados" (anticuerpos), prestos a atacar los antígenos A y B, que se encuentran en la membrana de los eritrocitos del donante.

A estos anticuerpos se les denomina aglutininas y obviamente se las cataloga como Anti A y Anti B. La naturaleza "quiso" que las personas pertenecientes al tipo de Sangre O, cuyos eritrocitos no presentan ninguno de los dos aglutinógenos, presentaran en su plasma los dos anticuerpos (Anti A y Anti B).

Por otro lado, las personas con sangre Tipo A, cuyos eritrocitos presentan el antígeno A, tienen en su plasma el anticuerpo Anti B. Las personas con sangre Tipo B (presentan el antígeno B en sus eritrocitos), poseen en su plasma el anticuerpo Anti A. Por último, quienes poseen el tipo de sangre AB, tienen un plasma libre de los dos tipos de anticuerpos anteriormente señalados.

El problema se presentará eventualmente entre los "soldados" que se encuentran en el plasma del receptor (Anti A, Anti B) y los marcadores (A, B), que se encuentran en los eritrocitos "invasores", provenientes de otra persona. Las siguientes tablas resumen lo relacionado con los tipos de sangre.





Entendiendo lo ya explicado hasta ahora, es fácil definir la compatibilidad e incompatibilidad entre los diferentes tipos de sangre. Por ejemplo: El tipo O, al presentar su plasma ambos soldados anticuerpos, no podrá recibir eritrocitos de ninguno de los otros tipos de sangre. Por el contrario, al no tener sus eritrocitos los marcadores A y B, podrán éstos ser transferidos al plasma de los otros tres tipos de sangre. Estamos hablando del tipo de sangre "donante universal", el tipo más altruista, "el que da más y el que menos recibe".



Ahora vamos a ver el caso contrario, es decir el tipo de sangre AB. Los eritrocitos de este tipo presentan los marcadores A y B, lo que significa que dichos eritrocitos no podrán ser transferidos a cualquier persona que presente alguno de los otros tipos de sangre, por cuanto el plasma de estas personas presentan alguno o ambos de los anticuerpos que atacarán a los eritrocitos del grupo AB, que como sabemos presentan los dos aglutinógenos.

Por el contrario, las personas con el tipo de sangre AB, al no poseer su plasma anticuerpos Anti A y Anti B, pueden recibir eritrocitos de los grupos O, A y B sin problema alguno. Estamos hablando del tipo de sangre "receptor universal", el más "egoísta" de todos, "el que menos da pero el que más recibe". Es necesario tener en cuenta que personas con el mismo tipo de sangre en relación con los antígenos A y B, pueden realizarse transfusiones sanguíneas entre sí.

Además de los antígenos A y B, existen otros, entre ellos el denominado Rh. Las letras en mención se la debemos al nombre científico de los monos Macacus rhesus, en cuyos eritrocitos se descubrió por primera vez el antígeno Rh.

Se dice que la persona es Rh +, cuando sus eritrocitos poseen el antígeno Rh, al tiempo que la persona se cataloga de ser Rh -, cuando sus eritrocitos carecen del antígeno Rh.



A diferencia de los anticuerpos anti A y anti B, que los poseemos desde el momento de nacer, nuestro plasma no cuenta con anticuerpos anti Rh. Es necesario exponernos al antígeno Rh, para que nuestro mecanismo de defensa elabore estos anticuerpos. De ahí, que la reacción a una primera exposición del antígeno Rh pase desapercibida. Por el contrario, una vez nos hemos sensibilizado, la reacción de rechazo es bastante expresiva.

En clínica, la incompatibilidad de la sangre en cuanto al antígeno Rh, es necesaria tenerla en cuenta en la enfermedad denominada eritroblastosis fetal. Si una mujer Rh - (sus eritrocitos carecen del antígeno), y un hombre de Rh + (tiene en sus eritrocitos el factor Rh), deciden tener un hijo (a), se puede presentar la enfermedad a partir del segundo hijo (a). Aquí el porqué: Si el niño (a) hereda de su padre el factor Eh, significa que sus eritrocitos presentan el antígeno Rh. Se puede presentar el caso de que cierta cantidad de eritrocitos del feto, pasen hacia la sangre de la madre a través de la placenta.



El mecanismo defensivo de la madre se coloca en alerta al haber detectado unos eritrocitos extraños, ajenos a su organismo. De una manera lenta pero efectiva, la madre se sensibiliza en contra de los eritrocitos extraños y crea todo un comando de anticuerpos anti Rh, cuya función es detectar y eliminar los agentes extraños, en este caso, los eritrocitos procedentes del feto que lleva en si vientre. Debido a la lentitud con que se forma el grupo de anticuerpos anti Rh, el primer niño nacerá sin dificultad alguna. Pero ¿qué podría suceder con el segundo nacimiento, dado que el niño (a) también herede del padre el factor Rh?

Como la madre ya se encuentra sensibilizada, el ejército de aglutininas o anticuerpos anti Rh previamente separado, llegarán vía placenta a la sangre del feto y empezarán a destruir los eritrocitos de éste. En el mejor de los casos el niño nace anémico y en el peor puede morir. Además, el feto experimenta ictericia intensa, que se expresa en el color amarillento de su piel debido a la gran cantidad de bilirrubina circulante, producto de la acción de los macrófagos sobre la hemoglobina liberada en la masiva destrucción de eritrocitos.

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