Sentido práctico del registro de los biopotenciales


En la actualidad, en el proceso de diagnóstico acerca del funcionamiento de los órganos constituidos por tejidos excitables (sistema nervioso, músculo esquelético y cardíaco), una gran ayuda para los especialistas, es el registro y posterior análisis de los biopotenciales que difunden hacia la superficie corporal y son detectados por receptores especiales denominados electrodos. El trazado de los biopotenciales del cerebro se denomina electroencefalograma; el del corazón, electrocardiograma y el de los músculos esqueléticos electromiograma.

De una manera sencilla, podemos explicar la manera como los aparatos especiales (electrocardiógrafo, electroencefalógrafo y electromiógrafo), registran los biopotenciales.



En la siguiente imagen, fase I, se muestra un osciloscopio con dos electrodos sobre la superficie de una fibra nerviosa, que aún no ha sido estimulada. En este momento, ninguno de los electrodos percibe cambios en la polaridad de la membrana y en consecuencia, el trazado es horizontal, sobre el eje isoeléctrico (Fase I).

En la fase II, la fibra nerviosa ha sido estimulada, pero la onda despolarizante aún no ha llegado al sitio en donde se encuentra el electrodo A. No se detecta una diferencia de potencial y por lo tanto el trazado continúa estático sobre la línea isoeléctrica.

En la fase III, se observa que la onda despolarizante ha sido detectada por el electrodo A, más no por el electrodo B; lo anterior significa que se ha detectado una diferencia de potencial entre ambos electrodos, que se refleja en un trazado hacia arriba en el registro.

En la fase IV, la línea desciende y de nievo se sitúa sobre el eje isoeléctrico. La onda depolarizante ha abandonado el electrodo A, pero aún no alcanza el electrodo B. La zona que se encuentra justo por debajo del electrodo A se ha repolarizado. Se observa lo mismo que aconteció en la fase II, por cuanto los electrodos no perciben una diferencia de potenciales.



En al fase V, la onda despolarizante alcanza el electrodo B. Ocurre algo semejante a lo observado en la fase III, pero en sentido contrario; por tal motivo, la diferencia de potencial captada por los electrodos, es registrada con un trazo hacia abajo de la línea isoeléctrica.

En la fase VI, el trazado regresa a la línea isoeléctrica. De nuevo los electrodos no perciben una diferencia de potencial. Obviamente la zona que se encuentra debajo del electrodo B se ha repolarizado.

Es justo reconocer, que los trazados, utilizando aparatos especiales (electrocardiógrafo, electromiógrafo y electroencefalógrafo), son mucho más complejos que otros que se puedan aplicar para ésto. Las curvas producidas por estos aparatos, son la sumatoria de los efectos de una gran cantidad de biopotenciales, recorriendo el órgano en toda su dimensión.

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