Intercambio entre los carbohidratos, las grasas y las proteínas


Es importante saber que el metabolismo de los nutrientes es un proceso altamente integrado, que permite la interconversión entre los carbohidratos, lípidos y proteínas, como también la utilización de toda clase de moléculas para suministrar energía a la célula a través de los procesos de degradación-resíntesis de ATP.

La cantidad de proteína y glúcidos (carbohidratos) ingeridos en exceso en la dieta, se convierten fácilmente en ácidos grasos, almacenándose en forma de triglicéridos. Cuando la dieta contiene glucosa en exceso y el páncreas no secreta suficiente insulina para facilitar su ingreso a la célula, la glucosa adicional será convertida en grasa por el hígado.

La glucosa puede convertirse en grasa o en aminoácidos, a través de intermediarios comunes tales como el ácido pirúvico, el ácido cetoglutírico y el Acetil-CoA. En forma similar los aminoácidos pueden convertirse en lípidos o en glucosa, a través de intermediarios apropiados.



Es necesario aclarar que los ácidos grasos no pueden convertirse en glucosa; sin embargo el otro constituyente de las grasas neutras, es decir el glicerol, si puede hacerlo.



En mayor o menor grado, todos los nutrientes (glucosa, ácidos grasos y aminoácidos), pueden ser utilizados como materia prima energética e igualmente acumularse en los tejidos como proteínas estructurales, grasas en el tejido adiposo y glucógeno hepático o muscular, gracias a las interconexiones del metabolismo intermediario.

La mayor parte de los aminoácidos desaminados, tienen estructuras químicas suficientemente simples para que puedan participar en las mismas reacciones celulares que la glucosa y los cetoácidos. Si no se requiere energía en un momento determinado, los aminoácidos desaminados pueden convertirse en grasas o en carbohidratos. En la siguiente imagen se muestra de manera muy simplificada las interconexiones entre los nutrientes más importantes.



Con fines prácticos, se examinarán las siguientes gráficas, que muestran la manera como interactúan los nutrientes energéticos, en dependencia a la duración y a la intensidad del ejercicio de estructura cíclica.

La figura a continuación muestra cómo, a medida que se prolongue el ejercicio, la participación de las grasas en el metabolismo energético será cada vez mayor. Se observa cómo durante los primeros 20 minutos, predomina el uso de carbohidratos y que a partir de los 20 minutos, empiezan a predominar los ácidos grasos. En este ejemplo se sobreentiende que la intensidad (velocidad de ejecución) es constante durante todo el tiempo que dura el ejercicio.



La siguiente imagen muestra la relación inversamente proporcional que se observa entre los parámetros intensidad y duración de la carga física, en relación con la materia prima utilizada. A medida que aumenta la velocidad de ejecución del ejercicio físico (en este caso carrera), aumenta el porcentaje de participación de los carbohidratos en el costo energético. Por el contrario, a medida que disminuye la velocidad del desplazamiento y por ende aumenta la duración de la actividad física, el papel de las grasas como material energético aumentará.



Las dos imágenes a continuación muestran, que independientemente de la intensidad del ejercicio (con base en el % del VO2 máx.), un aumento en la duración del ejercicio conduce a un aumento en la participación de las grasas como material energético. En la primera primera imagen, a continuación, la intensidad del ejercicio es equivalente al 30% del VO2 máx., y la duración es de 4 horas. La imagen que le sigue, muestra un ejercicio que dura las mismas 4 horas, pero que es realizado con una intensidad equivalente al 70% del VO2 máx.





Debemos notar que en el ejercicio con una intensidad equivalente al 30% del consumo máximo de oxígeno, en los primeros minutos de trabajo, la participación de los diferentes sustratos energéticos es de un 36% de glucógeno muscular, 27% de glucosa sanguínea y 37% de grasas. En los primeros minutos del ejercicio de mayor intensidad (última imagen), estos valores equivalen al 50%, 10% y 40% respectivamente. A mayor intensidad en la ejecución de un ejercicio físico, mayo será la participación de los carbohidratos en la generación de energía.

En el ejercicio de 4 horas de duración, realizado con una intensidad del 30% del VO2 máx., observamos que a medida que aumenta el tiempo del trabajo menor será la participación del glucógeno muscular (8%) y de la glucosa que proviene por sangre (30%). Por el contrario, la participación de las grasas será cada vez mayor, a medida que avancemos hacia las 4 horas de trabajo continuo (62%).

Un comportamiento semejante se observa en el ejercicio de 4 horas de duración, realizado con una intensidad equivalente al 70% del consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.). La diferencia radica en que al final del ejercicio, no habrá aportes energéticos provenientes del glucógeno muscular (sus reservas están agotadas) y mayor será la participación de las grasas en el metabolismo energético.



El conocer los fundamentos de la forma como se interrelacionan energéticamente los diferentes nutrientes, tiene un gran sentido práctico para los profesionales que intentan fundamentar científicamente procesos como el entrenamiento deportivo, los planes de adelgazamiento, etc., éstos últimos que son tan solicitados por la gente y, que si se plantean con malos fundamentos, pueden resultar nocivos para la salud.

El tener alguna información acerca del metabolismo de los nutrientes, nos permite ser cautelosos con las propagandas utilizadas por persona o instituciones, sin escrúpulos y muchas veces motivadas por intereses lucrativos. Puedes escuchar comerciales como "Adelgaza 10Kg en una semana sin hacer dietas rigurosas y sin hacer ejercicio", y si no tienes conocimientos fisiológicos puedes caer en la trampa de creer esta mentira, ya que la única manera de perder peso (en grasa) de manera sana es haciendo ejercicio y llevar un plan alimentario adecuado recomendado por un nutricionista.

La pérdida de peso (en grasa corporal) debe de hacerse de una manera muy lenta y progresiva. No hacer ejercicio ni modificar detalles en la dieta es algo que no ayuda a bajar esa grasa acumulada, ya que todo esto se relaciona en la ingesta de calorías, por medio de los alimentos, y el gasto de las mismas a través de la actividad física.

Se gana peso (sea en grasa o masa muscular) cuando la ingesta de calorías es mayor al gasto de las mismas. Si es en grasa o en masa muscular depende del tipo de entrenamiento o actividad física que realice la persona. Y se disminuye el peso cuando la ingesta calórica es menor que el gasto requerido por la actividad física. Ésto puede resultar fácil de entender, pero lamentablemente muy difícil de llevar a cabo ya que siempre se busca tener grandes resultados (en cualquier área) con el más mínimo esfuerzo o sacrificio, debido a la naturaleza humana.

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